ShareThis

Latest News

Cañete, destino turístico del Perú y del mundo.

SIN CENSURA

SIN CENSURA
De lunes a viernes de 12 a 2 p.m. por Radio A1 88.7 F.M.

El desmadre institucional. A un mes, se desconoce la lista final de candidatos.

domingo, 6 de marzo de 2016 , Posted by Paul Yactayo at 20:11

Augusto Álvarez Rodrich
LA REPUBLICA

Keiko Fujimori, quien probablemente se beneficie políticamente si se concreta la exclusión definitiva de Julio Guzmán y César Acuña de la carrera por la presidencia, tiene razón de reclamar por la incertidumbre electoral que existe a solo 36 días de la votación.

Todo proceso electoral es, sin duda, incierto, pero en el Perú lo es mucho más que en otros países por la debilidad y hasta casi inexistencia de los partidos políticos, así como por la volatilidad del voto ciudadano.

Pero lo que resulta francamente insólito es que, faltando tan poco para el día de la votación, no se pueda ni siquiera saber la lista completa de candidatos, incluyendo algunos que, hasta las últimas encuestas, han representado una tajada relevante de la intención de voto.

“Faltan 37 días para la elección y aún los peruanos no sabemos quiénes son los candidatos”, fue lo que, en ese sentido, dijo anteayer Keiko Fujimori luego de que se conocieran las últimas decisiones de los tribunales electorales respecto de las candidaturas de Guzmán y Acuña.

Más allá de la perspectiva de ambos postulantes es, en efecto, inaudito que, a solo un mes de la elección, esta se encuentre a un paso de replantearse totalmente, porque es evidente que retirar a un par de postulantes que, en conjunto, representarían alrededor de la quinta del electorado, implica prácticamente repartir el naipe de nuevo.

Y, entonces, cualquier cosa puede pasar, como que se sigan promoviendo tachas contra candidatos en medio de un proceso electoral que es el peor, por las razones mencionadas, en los últimos tres lustros, luego de que las tres entidades electorales –JNE, ONPE y Reniec– eran manejadas como una sucursal del SIN a cargo de Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori.

Hoy la situación no es la misma, obviamente, pues en el fujimontesinismo las elecciones se convertían en chanchullo, como las del año 2000, pero eso no implica dejar de reconocer que la elección en marcha, la del 2016, se está transformando en un desmadre que, sin duda, afecta la imagen de estabilidad que debiera pretender mostrar un país tanto interna como externamente.

En comparación con la evolución económica peruana durante el último cuarto de siglo, en el plano político e institucional el avance ha sido precario y se convierte, por ello, en un obstáculo grave para las condiciones del progreso económico.

Y una expresión inequívoca de ello es lo que está ocurriendo en esta elección. Porque, vamos, una nación que un mes antes del día de la votación no puede tener certidumbre sobre la nómina final de candidatos, como que es un país con un problema severo de institucionalidad. ¿O no?

Currently have 0 comentarios:

Leave a Reply

Publicar un comentario

Cañete, te espera.